Visión natural y método Bates

“Uno de los mayores obstáculos que hemos de superar es la creencia de que la visión nunca puede mejorar.”
Meir Schneider
Yoga para tus ojos, 1999

Si utilizamos de manera permanente gafas y lentillas, nuestros ojos corren el riesgo de volverse perezosos. Es entonces cuando se desencadena el círculo vicioso de la pérdida continua de visión: con cada nueva visita, el oftalmólogo nos prescribe cristales correctores cada vez más fuertes.

Numerosos problemas visuales están causados por las tensiones y el estrés físico que influyen en la forma de nuestros ojos. Para remediarlo, lo primero que habría que hacer sería eliminar ese estrés y esas tensiones mediante técnicas adecuadas de descanso y relajación.

La salud de los ojos también debe abordarse de manera global. Para ver mejor y aumentar el confort visual, el aspecto mental y las creencias son tan importantes como la propia salud visual, que debe apoyarse en el equilibrio general del individuo y en dos aspectos fundamentales: una buena higiene de vida y una alimentación adecuada.

“En el mejor de los casos, casi se puede afirmar que las gafas no son más que un sustituto muy insatisfactorio de la visión normal.”
William Bates
1920

La reeducación visual es una práctica natural que permite ver mejor a medida que se entrenan los ojos. Se trata de una técnica efectiva, al alcance de todos, para cualquier problema de refracción o de binocularidad: ambliopía (ojo vago), astigmatismo, estrabismo, hipermetropía, miopía y presbicia (vista cansada). Además, tiene notables efectos benéficos en personas afectadas por otras enfermedades oculares.

ProfesionalesPunto de vistaActividad/Instrumentos
OFTALMÓLOGOSfisiológicoenfermedades oculares, cirugía
ÓPTICOS, OPTOMETRISTASartificial, terapéuticogafas y lentes de contacto, terapia visual específica, rehabilitación
EDUCADORES VISUALES (método Bates, yoga ocular)natural (global)utilización consciente de los ojos, reeducación visual (hábitos y costumbres)

Visión natural y método Bates son sinónimos. El método que recibe el nombre del oftalmólogo americano William H. Bates (1860-1931) consiste en utilizar los ojos de manera natural, tal como ven los ojos en condiciones normales. Así pues, la reeducación visual no es un tratamiento ni una terapia propiamente dichos, sino más bien un proceso educativo que se basa en la correcta utilización de los ojos (¡y de la mente!) en la vida cotidiana. Se trata, en definitiva, de utilizar la vista de manera relajada pero dinámica al mismo tiempo, mostrando un mayor interés por el mundo que nos rodea, lo que se traduce en una mayor percepción de los colores, de las formas y de la visión tridimensional.

Los ejercicios y juegos visuales utilizados por los educadores visuales son bastante sencillos y tienen como objetivo crear hábitos permanentes, de modo que cualquier persona que practique el método pueda incorporarlos fácilmente a su vida diaria.

Los 3 principios fundamentales del método Bates

Estos 3 principios, que caracterizan una visión naturalmente perfecta, han de actuar juntos y de manera simultánea.

El estado natural de los ojos es el movimiento. Un ojo normal se mueve continuamente y tiembla con movimientos involuntarios muy rápidos (60 por segundo, aproximadamente). Para tener una visión más clara, ha de haber más movimiento. Un ojo que no se mueve ve mal, es un ojo “muerto”.

Para ver bien y hacer todos esos movimientos, los ojos han de estar relajados. Sin relajación no hay suficiente movimiento. Además, es importante prestar atención al cuerpo: tiene que moverse espontáneamente, evitar la rigidez, respirar libremente y relajar los músculos.

En la visión normal, la luz que llega del exterior pasa a través de los ojos y se concentra en un punto muy pequeño de la retina llamado fóvea. Para ver algo claramente, hemos de enfocarlo, ponerlo en línea con la fóvea. Para ver el resto, hemos de mover los ojos. Por ejemplo, cuando miramos una cara, hemos de mirarla por partes para que el cerebro pueda reconstruir la imagen de la cara entera. Si intentamos verlo “todo de golpe”, lo que sucede es que todo se ve igual de mal. Este mal hábito se llama “difusión”.